lunes, 8 de diciembre de 2008

TRUST



En su libro "Trust" Francis Fukuyama sostiene, entre muchas otras cosas, que las redes de confianza entre las instituciones y los individuos se cuentan entre las principales diferencias entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. La confianza se vuelve parte de los "medios" por los cuales un bien o un servicio es suministrado. Un ejemplo: Para usar transporte público, todos pagamos el pasaje o el tiquete. En Bogotá, debemos pagar el uso del transmilenio y unas máquinas se aseguran que sólo pase a usar el servicio quien ha pagado el pasaje. Eso en Cundinamarca, repito. En Dinamarca la cosa es diferente: el control no es sistemático sino aleatorio. El sistema "confía" en que la gente paga el pasaje para subir en el S-train o el metro, de modo que no hay maquinitas restringiendo la entrada de pasajeros. Uno entra a la estación y se sube en el tren/metro sin restricción alguna. Digo que el control es aleatorio porque a veces se suben unos controladores que te piden el tiquete. Pero eso es A VECES. Incluso si uno los ve venir simplemente se baja en la siguiente estación sin ser detectado. Sin embargo, si te cogen sin el pasaje debes pagar una multa de 750 coronas danesas (unos 170 euros).

Toda esta disertación viene al caso porque anoche tuve una pesadilla lúcida(*) relacionada con este tema. Estoy en Copenhague, me subo al S-train pero no pago pasaje. Veo que se suben los controladores en la siguiente estación. Los veo dirigirse hacia mí mientras chequean los tiquetes de los pasajeros en el tren. Trato de alejarme de ellos y me dirijo al otro extremo del tren. Entonces despierto por unos pocos segundos. Cuando vuelvo a caer dormido vuelvo a aparecer en el tren, pero esta vez estoy más cerca de la estación en la que debo bajarme para ir a casa. Sigo caminando hacia el extremo opuesto del tren. Miro a la pantalla. Faltan sólo dos estaciones y llego a mi ansiado destino. Pero siguen acercandose peligrosamente. Pienso en las 750 coronas que debo pagar si me cogen y lamento los regalos de navidad que dejaré de llevar a Colombia por cortesía de DSB, la empresa que administra el transporte público en Dinamarca. Me sigo alejando pero ya estoy a un vagón del otro extremo del tren y cuando entro veo que un pasajero vomita. En ese mismo instante, un olor nauseabundo invade el vagón y desata una reacción en cadena en la que todos los pasajeros vomitan. Mi situación pasa a ser patética: no sólo me van a multar sino que me voy a vomitar (en el S-train no suministran bolsas para tal despropósito) sin llegar a mi casa. ¿Y si me vomito en el señor controlador? ¿Será que la multa sube a mil coronas? Mi estómago revolotea. "Esto me pasa por abusar de la confianza del sistema. Ya decía Ricardo García, mi profesor de Ideas Políticas, que los colombianos no somos confiados sino confianzudos!!!" Los controladores siguen acercándose. Me devuelvo al vagón anterior y nada que llego a casa. Concluyo que la única salida a todo esto es despertar.

Entonces despierto.


(*) Sueño Lúcido: cuando durante el sueño el soñante sabe que está soñando y aún así, sigue soñando (i.e. no despierta).

martes, 2 de diciembre de 2008

IN UTERO

En los últimos meses han habido dos noticias de la vida cotidiana danesa que me causaron cierta sorpresa.
La primera: Los abortos están creciendo de manera exponencial. De 10 mujeres que se embarazan en un mes, al menos 4 abortan. Lo más sorprendente es que acá se puede abortar incluso a las 12 semanas de embarazo. Dentro de los motivos que ellas aducen, están:
1.) Tener hijos hoy en día es muy caro
2.) Mi novio no lo quiere
3.) Yo no lo quiero: recuperar la figura es muy difícil
4.) Nosotros no lo queremos: no hay espacio en casa y por favor remítanse al punto 1.
5.) Soy muy joven.
6.) No quiero ser mamá.
(Ranking tomado del Periódico METROEXPRESS quien no publicó las cifras exactas para esta jerarquización, seguramente, porque las encuestadas podían escoger más de una opción o seguramente estandarizaron esto a partir de preguntas abiertas)

Teniendo en cuenta que acá las parejas reciben un auxilio del estado por cada hijo que tienen durante su primer año de vida, que la salud y la educación en todos los niveles son gratis y que el desempleo acá, es literalmente, voluntario, la lista de razones me pareció una forma de decir la cruda verdad:

7.) Es que el aborto es mi método de planificación familiar.

La segunda noticia tiene que ver con los jóvenes: ahora es la moda ingerir la nicotina como cocaína. Es decir: se toma el cigarrillo, se extrae el tabaco, se toma un billete de la más baja denominación, y se aspira pacientemente el contenido. Me llamó la atención la declaración de un entrevistado que decía: “Es más barato que la coca, es legal, bien inhalado puede tener efectos similares y lo mejor: no te dañas los pulmones y en casa nadie te pregunta por tu aliento.
Esta salida tan salomónica me recordó un libro titulado “Celtic Sex Magic for couples, groups and solitary practitioners”. –sí, créanme, el libro es real, y está ubicado en el segundo puesto dentro del ranking “The 13 Most Baffling Book Titles” de Cracked.com– Es decir, vivimos en un mundo en que lo absurdo, si parece satisfactorio, resulta hasta inteligente para el usuario.

La noche en que leí esas noticias imaginé que podría escribir una historia para mi blog, en la que una pareja de jóvenes (21 años de edad para la nena, 19 para el hombre) se enteran un buen día que van a ser padres. Ella se lo dice a él en una noche de verano por celular… pero él está borracho, de modo que no sabe, ni siquiera al día siguiente, si el retoño por venir es real o no. Ella no quiere tenerlo: no puede beber ni tomar durante el embarazo, y eso, a los 21 años, es tan crítico, cruel y de mal gusto como las galletas sultanas mojadas en vino cinzano. Él la convence diciéndole que por el cigarrillo no se preocupe: no tiene que fumarlo: lo aspira y listo. Promete que será cuidadoso y mojará para ella el tabaco ligeramente con alcohol, de modo que ella sienta que nada le hace falta.

(Un día un colombiano en Copenhagen le ofrece en el shower a la futura madre un paquete de Pielroja que ella gustosamente acepta. Malanga esa hora: Los antojos de ella sobrepasan lo excéntrico a partir de entonces. En qué apuros veo al futuro padre para conseguir algo parecido… lo mejor que logra es un coctel de diferentes marcas que logró armar con la escoba juntando los residuos de varias “aspiradas”)

A los 3 meses viene lo inevitable: los fetos han crecido (vienen trillizos, porque al que no quiere caldo le dan mas de dos tazas), obligando al corazón y a los pulmones a desplazarse hacia arriba para hacer lugar a los nuevos miembros de la familia. El plexo solar pierde fuerza y ella ya no puede aspirar su coctel de nicotina como antes. Siente que necesita aspirar mas fuerte pero no puede porque no le entra mas aire!

La situación es insoportable. Deciden abortar.

Al salir del hospital llaman a su amigo colombiano y le preguntan si tiene un paquete de Pielroja de sobra.

FIN DE LA HISTORIA

Pero me arrepentí de desarrollarla. Al volver a leer el par de noticias que mencioné entendí que la orfandad emocional en Dinamarca supera la ficción. Y yo debía volver a mi realidad: bajarme del tren, caminar a mi casa, leer los correos, vagabundear en la web mientras como algo… y si…. volver a “bloggear”.