sábado, 6 de marzo de 2010

The Whore is back!

Resumen ejecutivo: Viajo a Colombia, aplico a un cargo y luego de la entrevista me ofrecen otro. Lo tomo. ¿Razones? Tuve dos: Un “$” en cada ojo.

[Hace muchos años yo estaba parado al frente de una pequeña tienda ubicada en el terminal de transporte de Bogotá. Esperaba a mi papá, que estaba en el piso de arriba, sobre la referida tienda. De pronto vi en el mostrador un ponqué “Gala” hasta ese momento desconocido para mí: era completamente negro como el chocolate y con el empaque bien pegado al ponqué, por lo que lucía aun más provocativo. Una salivación tan fuerte como las cataratas del Iguazú me inundaba la boca.
-Un ponqué 100% de chocolate!, pensé. Mi larga historia de adicción al chocolate encontraba una justificación tan perfecta como los masmelos derretidos en una taza de chocolate bien caliente que se bebe en las noches del invierno nórdico que décadas después tendría la oportunidad de conocer; tan consistente como las tortas de las piñatas que nunca me dejaron repetir; sublime como Nutella; absoluta como el ponqué mismo.

Quiero decirle a mi papá que me lo compre. Pero está ocupado. Interrumpirlo me puede costar una de sus intimidantes miradas y un buen regaño. Pero tengo ese ponqué en la cabeza. Luego de una lucha interna, infantil, sudorosa, frívola pero dramática, sólo comparable con los problemas/situaciones endocrinológicos(as) que rodearon mi paupérrima relación con el sexo opuesto durante mi adolescencia, me decido a “pedir el favor que me compre el ponqué” a mi papá. –el niño visualiza a la mamá intensa enseñándole cómo dirigirse a sus superiores-

Para qué me molesto en describir la sensación al ver salir a ese ponqué de la vitrina para luego tomarlo y abrirlo. Un aura celestial rodeaba esta situación.

Luego vino la hecatombe que siguió al primer mordisco. El aula celestial se volvió demoniaca, la perfección pasó a ser deformidad, mutación, aberración natural.
El ponqué NO ERA de chocolate, sino de VINO.

Creo que ese día fue la primera vez que no encontré una palabra que describiera algo que sentía.

DE VINO!! -Por Dios!! Ni siquiera de ron, como el helado-

Le decepción fue horrible. Sumada al hecho de tener que comerlo porque mi padre no permitiría que primero yo le pida una cosa para luego desecharla.

Lo que no sabía en ese tiempo, es que sí existe una palabra que define esa situación: DESENCUENTRO. Y que ese sería el primero de muchos, de incontables de ellos. Casi la esencia de la vida.

Años después, cuando me fui a vivir a Bogotá para estudiar en la U, descubrí que ese día en el terminal de transportes, ese niño antojadizo que era yo no quería un ponqué Gala, sino un “Brownie”. Fue otro desencuentro el saber que comer brownie en la U no se siente igual que comerlo en la infancia. Llevo años preguntándome por qué los objetos de deseo revelan su verdad cuando ya no nos sirve.
]

Y ahora estoy asumiendo las consecuencias de tener un precio: llegar temprano a la oficina, salir tarde, llegar a casa con el sólo deseo de hacer un té y echarme a dormir, luchar contra mis párpados para ver al famoso Dr. House y fracasar en el intento, levantarme de nuevo al día siguiente, cumplir con informes, participar en discusiones de las cuales el 5% de su contenido me interesa porque el otro 95% está explicado en los problemas de autoestima de los interlocutores que sólo quieren demostrar que ELLOS tienen la razón, recibir más de 20 correos electrónicos diarios pidiendo disque respuesta urgente.

Luego vienen las comisiones -viajes a apartados municipios de Colombia-: En La Salina (Casanare) los niños del municipio nunca han visto a un payaso… no saben qué es eso. En La Jagua de Ibirico (Cesar) 25 mil millones de pesos en regalías fueron robados: los ex-alcaldes están o en una tumba o en la cárcel. Los paisajes de Uribia (La Guajira) lucen como una sabana africana y la sequedad de sus ríos obliga a tomar agua salada a algunos de sus habitantes. En Riohacha la gente usa los paraderos de bus como bar en outdoors: ponen más sillas alrededor de la banca y de la vallita publicitaria, sitúan parlantes de 2 metros de altura a un lado y ponen vallenatos hasta las 3 o 4 de la mañana de los días viernes, sábado, y domingo.

La ventaja de ser estudiante es que hablamos, sin ambigüedad alguna, de un estado temporal del ser humano: hay un futuro, hay un siguiente paso. Como tal, el mismo estudiante lo asume, disfruta, entiende el carácter efímero de las cosas, se despide, cae, vuelve a empezar, sabe que algo vendrá. Siempre hay algo mas: un paper qué entregar, un curso más que inscribir, una tesis que terminar, un lugar para visitar, un libro que leer, un grado que tomar. Una elección no es una condena.

Pero los pasos inexorablemente se dan, los plazos se acaban, las cosas se agotan. Y nos toca escoger. El truculento entorno nos ofrece Brownies presentándolos como Ponqué Gala y Ponqué Gala como Brownies.

Y nadie nos enseña dónde está la diferencia.

viernes, 25 de septiembre de 2009

El Teorema del Límite Central Femenino

En palabras sencillas (aunque un alejadas de la "realidad" para un matemático) el Teorema del Límite Central nos dice que en grandes cantidades una variable está distribuida en un promedio que puede representarse en la famosa campana de Gauss. Al decir, por ejemplo, que África es pobre, el infortunado continente lo es EN PROMEDIO; en un promedio resultante de combinar las condiciones de vida de todos sus habitantes. Pero si tomamos el 20% más rico (o menos pobre) del África nos daremos cuenta que indicadores como su esperanza de vida, su ingreso (si, promedio) y su mortalidad infantil, coinciden con los de países como Francia o Alemania a principios de los años 90. Eso nos hace preguntarnos si de verdad la pobreza en África no tiene solución o si ésta no descansa en las manos de los africanos.

Una cerveza fría, está fría en promedio, es decir, podriamos encontrar en ella unas pocas partículas que están calientes (o al menos, "al clima") entre los billones que la componen.

Los atributos psicológicos y/o emocionales que (creía yo) diferencian a las mujeres de los hombres, existen en una "campana de gauss" mas bien dispersa, ambigua, gaseosa, casi coloidal. Por favor vean este video:





No, no es un comercial... el video fue real pero la autora lo descolgó al recibir toda clase de burlas y ofertas para tener un segundo y tercer hijos. Sin embargo, otro usuario de youtube lo volvió a colgar y, de chistorete, puso el crédito al final. ¡Pobre August!!! Su próximo biberón será de vidrio, tendrá las etiquetas "Carlsberg" y "Tuborg"... ¿heredará el hijo las capacidades del padre?

El Copenhagen de hoy es eso (i.e. tener un hijo sin saber a ciencia cierta si el hijo incluye al padre), o el aborto.

Una danesa -en promedio- no tiene problema en "darlo" a la primera cita, en caerle a un tipo que le gusta de buenas a primeras, en irse a un Night Club (si está soltera y con las hormonas alborotadas) a buscar negros o turcos (famosos en esta parte del mundo por el tamaño de sus miembros y por su desempeño sexual). En grupos, en las noches de rumba, caminan por las calles, eructan y escupen sin problema, se emborrachan si quieren emborracharse (deseo que en el invierno no es para nada excepcional) y una vez borrachas, entonces caen de sus bicicletas -o terminan como Karen-. Les encanta el baile, pero a falta de hombres que respondan a esa necesidad, ellas han tenido que salir en grupos con más mujeres para poder bailar entre-ellas (la otra opción son los inmigrantes, pero... eso es como si las hipotéticas lectoras de estas líneas deciden salir, de primerazo, con un tipo chévere que vende saumerios en el bus que de Torca-Lijacá conduce a Matatigres). A veces pareciera que las mujeres son requieridas por otras mujeres también para charlar, dado que no encuentran mayor sintonía con los hombres... sintonía que aguante una larga conversación en una noche de rumba.

Por momentos tengo la sensación que lo que distingue a un muñeco inflable de un joven danés (en promedio, claro) es la salivación, el babeo.

La censura social hacia una mujer no pasa de aconsejarle un psicólogo si ya pasó de los 35 y no tiene ni esposo ni hijos para tomarse la foto (porque no es que las familias duren mucho). Vestir minifalda y medias veladas rotas no es ser loba; darlo a la primera cita no es ser puta; ser madre soltera no es condenarse. El respeto por la individualidad, en cualquier caso, va para todos los lados, para hombres y mujeres por igual, en la adolescencia, en la adultez y en la vejez, en los parques y cementerios donde se broncean hombres y mujeres durante el verano con el torso descubierto, en los salones de clase, en las playas, en los baños -donde se puede tener sexo en una noche de copas una noche loca-, etc.

No sé en qué momento en Latinoamérica terminamos construyendo un paradigma en que las nenas han sido presas de una sociedad que les exige ciertos niveles de mojigatería si quieren ser aprobadas y aceptadas. No sé hasta qué punto eso ha influído para construir diferencias sociales, psicológicas y emocionales entre los hombres y las mujeres, que no pasan de ser puros espejismos para que Walter Rizo haga plata explicándonos el pajazo mental en que vivimos, mientras que Ricardo Arjona y Ángela Botero regurgitan sus tóxicos y básicos ríos de tinta echándole la culpa de todo al amor y al género (o al amor por el género). En todo caso, yo sigo aquí, confundido, preguntándome si somos de verdad tan diferentes o si todo se resume en el babeo que desprende tanta testosterona.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Following

Es 1999. Un escritor fracasado se queda vacío de ideas. No encuentra el camino. Entonces decide algo temerario para recolectar material y escribir: seguir a las personas. No a sus amigos, ni a sus conocidos. Va por la calle, escoge aleatoriamente a alguien y le sigue todo el dia. Mira qué hace, a dónde va, dónde vive, etc. Llega a casa a imaginar el resto y escribir. Al dia siguiente sale, escoge aleatoriamente a alguien más y le sigue. Pero la cosa se vuelve adictiva: lo que antes era un insumo ahora se vuelve una necesidad, un morbo. Entonces se pone reglas que le permitan controlar su vicio. Una de ellas reza: "Nunca sigas a alguien más de una vez".

El día que rompe esa regla, todo se complica.

Este es el argumento de la película "Following", la Ópera Prima de Cristopher Nohlan, uno de los más agudos directores de cine hoy en día (Memento -se llamaba "Amnesia" en Colombia-, Insomnia, Batman Begins, The Prestige, The Dark Knight). Completamente editada en blanco y negro, y con un esquema narrativo casi tan aleatorio como el comportamiento de su protagonista, es la película más barata que ha ganado el Festival de Rotterdam (Dicen que no costó mas de seis mil dólares). De los thrillers más agudos y originales que cualquiera puede ver en la vida.

Acá está el trailer para propósitos de identificación:

jueves, 27 de agosto de 2009

The Paradox of Choice

Barry Schwartz estuvo en la Universidad. Su hipótesis está cuestionando uno de los dogmas de la teoría económica moderna, (i.e. que a mayor posibilidad de elegir, mayor libertad y que a mayor libertad, mayor bienestar) y sostiene que vivimos en una permanente mentira . Este sociólogo dice que el hecho de elegir, de enfrentarnos a elecciones en la vida diaria trae costos también, y que ellos escalan de manera dramática a medida que la posibilidad de elección aumenta. Él está desentrañando y sitentizando en un esquema científico, formal, pero a la vez muy simple, el origen y el destino de lo que llamamos "desarrollo" y "progreso".


Un ejemplo son los "tradeoffs" (no encuentro una palabra en español satisfactoria): muchas veces escoger una cosa implica rechazar otra y rechazar los beneficios de esa otra cosa que se dejó de escoger. Por ejemplo, yo me llevo bien conmigo mismo en Dinamarca, pero me llevo mal con mi vida social acá. En Colombia, por el contrario, me llevo mal conmigo mismo, pero me llevo bien con la vida social allá. Y tengo que escoger: no puedo tener las dos cosas buenas a la vez. No puedo llevar Dinamarca a Cundinamarca.


Encuentro su hipótesis tan exquisita, tan vigente y tan cercana a la vida diaria, que me dieron ganas de colgarla y compartirla acá. ¡Esta es la ciencia a la que vale la pena apostarle!!


jueves, 20 de agosto de 2009

Diatriba-Facebook-era


No sé qué es peor: Si dos horas navegando en facebook o toda una vida sin conectividad alguna. Bueno, al menos en facebook me divierto viendo cómo los frívolo-patéticos tests parecen subirle el autoestima a más de un usuario. Sin conectividad, por otra parte, no podría bajar los episodios de la serie-comedia “30-Rock” cuyas ridiculeces me hacen carcajear de manera inexplicable como lo hiciera chespirito hace décadas (con su humor predecible y repetitivo).


Cuando entré en esa red, creía que de verdad la gente compartía sin mayor presunción algo de información que mejoraba el contacto. Fue por eso que perdí como media hora escribiendo una lista mis libros, películas, música y frases favoritas cuando creé mi cuenta. Creía que la gente de algún modo terminaba compartiendo esa información y recomendándose unos a otros ciertos textos o criticando al aire cierta película o quejándose de tal o cual serie, tal vez compartiendo un video chistoso, una foto curiosa, escribiendo algo en el “Wall” por si el e-mail no llega, etc. Creía que la gente terminaba comunicándose más y mostrando algo de sus vidas. Pero no. Lo comparten todo: fotos, videos, frases describiendo lo que hacen y piensan (que cambian casi a diario), tests de personalidad, orientación sexual, hábitos de aseo, entre otros, componen el grueso de sus contenidos.


Como un agujero negro cuya gravedad extrema absorbe todo lo que está a su alrededor hasta desintegrarlo, facebook pareciera succionarlo todo cuando entramos a sus redes y hasta parece ser una herramienta para solucionar nuestros problemas de reconocimiento: por momentos pareciera una competencia perversa por quién tiene una vida más interesante o, simplemente, quién tiene una VIDA. Una competencia por la aprobación social. No es casualidad que la mayoría de los usuarios de facebook, discriminados por nacionalidad, seamos los colombianos: no nos pudieron dar una mejor herramienta para buscar la aprobación que seguramente nadie nos da en casa, ni en el trabajo, ni en la calle, ni en nuestras relaciones. (Porque no somos capaces de aceptar que alguien piense y viva diferente)


¡Me maman las galleticas de la fortuna!!! Lo peor es que los que las “abren”, las comentan!!!. Como si hubiera algo que decir al respecto de cosas como “una aventura nueva vendrá a tu vida” o “déjate sorprender por lo desconocido” y como si de ello dependiera, literalmente, su suerte. ¿Quién necesita que un hijuemadre programa de computador le suba el ánimo con frases de cajón? ¿Es que no tienen amigos que les comuniquen unos buenos deseos en momentos de duda o tristeza? ¿Para qué son entonces, (o que suerte de seres en sus vidas son) esos centenares de gatos que tienen sus listas como “amigos”? ¿Simples instrumentos con quien presumir? Odio los HPTAS tests: "¿Qué personaje de Harry Potter eres?" "¿Qué presidente de los EEUU eres?". ¡¡Por favor!! Si siguen pegados a facebook de ese modo no llegarán ni a presidentes de la junta de acción comunal de sus barrios. ¿Qué marca de auto te identifica? Por Dios!! Si estuvieran un poco menos pegados a esta aplicación y reflexionaran un poco más sobre sus vidas (en lugar de que facebook lo haga por ellos), se darían cuenta que un TOPOLINO tiene la misma propiedad de un LAMBORGINI:
NINGUNO PERTENECE AL QUE LLENÓ EL TEST!.

Ni hablar del status o del “What´s on your mind?” Hay gente que logra cambiar eso todos los santísimos días y persisten en compartir hasta los mareos que sufren durante el embarazo ¿Qué sigue? ¿Describirnos los domingos por la tarde sin amigos, sin pareja y en invierno? Finalmente, me parece de muy mal gusto que gente que nunca le habló a uno en la vida (bien sea en el colegio o en la universidad o tal vez en los primeros trabajos), lo adicionen a uno como “amigo” de buenas a primeras. No es por nada, pero tengo como 150 solicitudes de gente de quienes no me interesa saber qué ha pasado con ellos ahora, y de algunos que hasta me caían mal (y creo que el sentimiento fue mutuo) en el momento en que nuestras vidas se cruzaron. Pero no… ellos insisten en saber, tal vez en un morbo malsano, qué ha sido de mí, mirar mis fotos, mi Wall, y tal vez, comparar cual es más no-feliz. ¡Qué mamera!

Pero soy contradictorio: colgué fotos, añadí viejos amigos del colegio a quienes no veía desde hace, tal vez, quince años o más, escudriñé en la vida de todos mis contactos en la medida en que los domingos en las tardes de invierno me lo permitieron, y el agujero negro me absorbió hasta sofocarme. Me encanta el Geo-Challenge, y de vez en cuando hago los tests de IQ. Y lo que es peor: no voy a cancelar mi cuenta! Porque facebook a todos nos vincula, por identidad o por oposición. Para que los hipotéticos lectores entiendan lo que quiero decir, les dejo este link (que -cómo no- ya colgué en mi perfil de facebook).

Por favor diviértanse.

domingo, 2 de agosto de 2009

Udlændingeservice

Sigo sin saber porqué apliqué a la “Green-Card” danesa. Tal vez la respuesta del servicio de inmigración danés me de luces sobre qué hacer en el largo plazo. El problema del desarrollo es que propicia un ambiente muy calmado para pensar, pero el ruido mental no se resuelve, las decisiones no aparecen, los argumentos no lucen bien, las razones no son claras y terminas comiendo helado en una plaza cualquiera contemplando a un par de sacerdotes Hare-Krisna tocando platillos y cantando.
A las 8 AM se abren las puertas de la oficina de inmigración. Ya hay una fila casi interminable de usuarios que esperan por su legalización o por completar exitosamente una aplicación. Hay de todo: estudiantes, refugiados, niños, cónyuges, entre otros. Cuando la oficina abre comienza el calvario: lo que hacía pocos instantes era una fila de personas se convierte en una horda de neardentales manoteando y vociferando. Todos se abalanzan sobre la máquina que imprime los turnos en pequeños papelitos.
-¿Porqué tienen que destruir la fila?-, me pregunto yo. En medio de la referida horda de primates hay que empujar y avanzar hacia la máquina de turnos, pero allí no terminan los problemas. Una vez al frente, la dinámica exige precisión, fuerza, estabilidad e inmisericordia hacia el prójimo. Aleatoriamente hay que hacerse espacio con la mano, palmoteando las manos de los rivales, para oprimir el botón, mientras que se usa la otra la otra mano para palmotear con más fuerza y tomar el papel antes que otro oportunista se adelante. La aleatoriedad del juego “Piedra-Papel-Tijera” se mezcla con el dolor de “Manitas Calientes” y como resultado queda en tus manos la diferencia entre el mundo en desarrollo y el desarrollado. Literalmente. (Afortunadamente hay reglas implícitas: por ejemplo nadie se abre paso a codazos).
En la pared opuesta a la entrada aparece información en árabe, turco e inglés que recuerda a los usuarios la importancia de usar el formato de aplicación correcta y adjuntar los papeles exigidos, so pena de no recibirle al aplicante sus documentos. Debo confesar que el árabe hace ver bien la pared. Debió ser una lengua inventada para leerse. A veces pienso que la concreción del inglés más la estética visual del árabe más el sonido del español o el italiano, más la gramática del latín, darían como resultado un idioma casi perfecto. Dos horas de espera en el servicio de inmigración danés dan espacio para incoherencias como esa y muchas más.
La variedad racial en estas oficinas es bastante amplia. Incluso algunos de los burócratas (cuya actitud parece sacada del bibliotecario de “El nombre de la rosa”), lucen como pakistaníes, turcos, marroquíes, etc. Sólo que menos amigables y claramente embriagados por el micro-poder que les otorga el decidir, en parte, las vidas de los demás. Recuerdo la canción de Juan Luis Guerra (i.e. “Visa para un sueño”) y me doy cuenta de lo real y crudo de sus letras. Me pregunto porqué me tocó vivir en esta época y cómo fue que terminé acá. El dolor en las manos ya ha pasado y entonces saco “El Evangelio según Jesucristo” de Saramago. Por un momento me distraigo en sus magistrales, aunque excesivamente ateos -para mi gusto- párrafos.
Al ver mi número paso a la ventanilla. Le entrego los papeles a la rubia que los revisa con un poco de desidia y cansancio. En danés sostenemos un diálogo cuya profundidad no pasa de explicarle un par de cosas acerca de los papeles que anexé. Me dice que no me preocupe, que todo está perfecto, que el servicio de inmigración se tomará hasta 3 meses para examinarlos y dar una respuesta. Si algún inconveniente surgiera me notifican por correo.
Llegué a este país inicialmente por dos años. Ya llevo 3 y medio. Supongo que caminos similares recorrieron los individuos con rasgos occidentales que optaron por la calvicie, el saumerio, los platillos, las túnicas y los cánticos hare hare Krisna Krisna hare hare.

lunes, 13 de julio de 2009

K. K. K.


Y después dicen que el racismo en europa occidental es cosa del pasado. Que los vestigios de la segunda guerra mundial ya están superados.
Los suburbios al occidente de Copenhagen están llenos de graffitis como este.