Me encanta la sintonía que alcanzan ellos en esta versión (la mejor) de la, para mí, mejor canción rock-pop de todos los tiempos. -valga la redundacia-
Hace mas de un año que los ví en vivo, en el Forum de Copenhague. 3 horas de música. Cuánta energia se descarga en un concierto!!! Creo que ni el deporte alcanza a tener un efecto tan catártico como los espacios que provee el arte... en todas sus formas.
martes, 26 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Random Ideas
La línea que divide la ficción de la realidad se está haciendo cada día mas borrosa. Basta con revisar los nuevos avances de la ciencia moderna, para no distinguir a un PhD en física de un fanático de X-Files o Lost: ¿Que la realidad tiene mas de 10 dimensiones? ¿Que no podemos verlas a simple vista pero que ahi están? ¿Que en el famoso "Gran Colisionador de Hadrones" -nombre que parece sacado de "Star Trek"- las van a "explorar"?. Lo peor no es eso. [Al final de cuentas yo todavía pierdo tiempo pensando qué carajos está pasando en Lost, y todavía me pregunto si cargar a una rubia de ojos verdes, desnuda, en la Antártica (léase Scully) excluya la posibilidad de sexo con ella para el benficiario (léase Mulder), sólo porque el gobierno americano los persigue sin cesar (X-Files: Fight the Future).] Lo peor, decía, no es lo ficticios que puedan sonar los temas contemporáneos en la física moderna, lo peor, digo, es que se están gastando miles de millones de dólares en investigación sobre esos temas (por parte de la Organización Europea para la Investigación Nuclear), tratando de entender el mundo, y, seguramente, de usar ese conocimiento, para, como le diría Cerebro a Pinky, dominarlo, por lo que los miembros de la UE meten plata, gente y se desgastan en interminables discusiones políticas con respecto al tema.
Mientras tanto en Colombia, se sigue pensando en la reelección presidencial o si es sano que los hijos del presidente hagan dinero a costillas del poder de su padre. Ah! Y la nota científica de la semana reza así: "Charles Bolden, un astronauta negro, postulado por Barack Obama para ser director de la Nasa". Me sigo preguntando qué tiene de sorpredente que Obama o Bolden sean negros. Se me ocurre que nada. Excepto que para los medios colombianos lo particular es que estos "negros" no ni sean futbolistas, ni cantantes, ni boxeadores, ni locutores, ni actores porno ni personajillos de reality shows. O no sean meseros del populoso restaurante "Sucosta" en la Calle 12 con carrera séptima de Bogotá. Bueno... también se me ocurre que en el provincialismo de los periodistas colombianos, ellos creen que nosotros [los colombianos] estamos divididos en blancos y negros. Pocos caerán en cuenta que Darío Arizmendi tiene una pinta de pakistaní que no puede con ella; que Jorge Alfredo Vargas tiene la aparencia de típico rumano, obrero de la construcción en Suecia, Dinamarca o España; o que el vicepresidente de la república se parece más a Evo Morales que a su inmediato superior, Álvaro Uribe. Y que semejantes fenotipos son de todo, menos "blancos" si se comparan con todas las "razas" disponibles en el mundo.
Empecé hablando de ficción y realidad. Y es que al leer las noticias de Colombia cuando no se vive allá, casi todo parece sacado de la ficción (bueno, una ficción más comparable con las discusiones de Pinky y Cerebro, que con los libretos de Lost). He acá algunas perlas:
1.) Hace un año, en un cargamento de cebollas cabezonas fueron hallados unos chinos que ilegalmente entraron al país. ¿Cómo los encuentran?. Bien... pues el camión se estrella en una carretera, el conductor se escapa, la policía llega y en lugar de encontrar contrabando, encuentra chinos. Chinos de la china. Y el fenómeno no para. Mayor verificación, acá. Los chinos están aprendiendo la lección: cambiaron las cebollas por mandarinas.
2.) ah! ¿Ya mencioné que gracias al hecho un menor de edad está siendo procesado por el delito de tráfico ilegal de personas?
Mientras tanto en Colombia, se sigue pensando en la reelección presidencial o si es sano que los hijos del presidente hagan dinero a costillas del poder de su padre. Ah! Y la nota científica de la semana reza así: "Charles Bolden, un astronauta negro, postulado por Barack Obama para ser director de la Nasa". Me sigo preguntando qué tiene de sorpredente que Obama o Bolden sean negros. Se me ocurre que nada. Excepto que para los medios colombianos lo particular es que estos "negros" no ni sean futbolistas, ni cantantes, ni boxeadores, ni locutores, ni actores porno ni personajillos de reality shows. O no sean meseros del populoso restaurante "Sucosta" en la Calle 12 con carrera séptima de Bogotá. Bueno... también se me ocurre que en el provincialismo de los periodistas colombianos, ellos creen que nosotros [los colombianos] estamos divididos en blancos y negros. Pocos caerán en cuenta que Darío Arizmendi tiene una pinta de pakistaní que no puede con ella; que Jorge Alfredo Vargas tiene la aparencia de típico rumano, obrero de la construcción en Suecia, Dinamarca o España; o que el vicepresidente de la república se parece más a Evo Morales que a su inmediato superior, Álvaro Uribe. Y que semejantes fenotipos son de todo, menos "blancos" si se comparan con todas las "razas" disponibles en el mundo.
Empecé hablando de ficción y realidad. Y es que al leer las noticias de Colombia cuando no se vive allá, casi todo parece sacado de la ficción (bueno, una ficción más comparable con las discusiones de Pinky y Cerebro, que con los libretos de Lost). He acá algunas perlas:
1.) Hace un año, en un cargamento de cebollas cabezonas fueron hallados unos chinos que ilegalmente entraron al país. ¿Cómo los encuentran?. Bien... pues el camión se estrella en una carretera, el conductor se escapa, la policía llega y en lugar de encontrar contrabando, encuentra chinos. Chinos de la china. Y el fenómeno no para. Mayor verificación, acá. Los chinos están aprendiendo la lección: cambiaron las cebollas por mandarinas.
2.) ah! ¿Ya mencioné que gracias al hecho un menor de edad está siendo procesado por el delito de tráfico ilegal de personas?
[Y es que entrar ilegalmente a un pais donde reina la ilegalidad... y ser capturado en medio de cebollas o mandarinas... bueno... todo este cuadro ni a García Marquez se le ocurriría. ]
3.) La revista semana decidió incluir en su sección de entrevistas a un personaje de realities, quien sin el menor pudor afirmó, en vivo, en televisión, que Confucio se hizo célebre al inventar la confusión. Y que "uno no es bruto por una pregunta".
¡PLOP!
No sé lo que pensará el hipotético lector, pero...¿en qué cabeza cabe que la confusión se pueda "inventar"?. Vayamos al rescate de esta concursante y abonemos una posible excentricidad en sus redes neuronales: la conexión tan enredada que debió necesitar su cerebro para creer que la raíz etimológica de la palabra confusión estaba relacionada con el nombre del famoso filósofo chino. Hubiera quedado mejor que dijera, que fue el Kung-Fu, lo que inventó Kungfucio. Al menos así todo nos suena a oriente lejano. Y hasta los jurados hubieran verificado en Wikipedia por si acaso ella tenia razón.
[Esto sin contar su más que vergonzosa ignorancia al poner a la China y al Japón como dos naciones/paises casi idénticas(os)... ]
4.) La sección de educación de El Tiempo reza en su titular: "Única cátedra sobre cambio climático en el país es dictada en U. del Rosario". De ello el resultado fue una simulación estudiantil de la conferencia de la ONU que se llevará a cabo acá en Copenhague, a final de año sobre cambio climático. ¿El resultado de la simulación? Bueno, los jóvenes dicen que se debe "poner en ejecución un plan con énfasis en la reforestación de zonas estratégicas". Bueno... no se a ustedes pero a mi no me suena tan innovadora la propuesta. Desde la época del imperio romano la reforestación era actividad obligada de los leñadores. El árbol se conoce por su fruto, y en este caso al profesor lo conocemos por sus estudiantes. Afortunadamente esta es la única cátedra que él dicta y sólo se hace en una universidad... no quiero imaginar como cohortes enteras de otras universidades se perderían bajo el manto de este señor, Manuel Guzman, sugiriendo, tal vez, la necesidad de una plan para suspender la producción de aerosoles y para aumentar el reciclaje.
[Este tipo de conclusiones me recordaron a un amigo de antaño de la Universidad en Colombia que quiso pasarse de payaso. El profesor preguntó cómo se podía mejorar la posición financiera de una firma, a lo que mi amigo replicó "¡pues aumentando los ingresos y reduciendo los costos!". El curso dibujó una despectiva sonrisa mientras el profesor expresaba su molestia. Obviamente que de eso se trata el juego y es mas que evidente que así se hacen las ganancias.... lo que no es obvio es cómo aumentar los ingresos y cómo reducir los costos.]
Y después, pululan las burlas y las quejas sobre la "inteligencia" de los jóvenes que hacen historia en los "reality-shows".
Y después, pululan las burlas y las quejas sobre la "inteligencia" de los jóvenes que hacen historia en los "reality-shows".
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lunes, 11 de mayo de 2009
Puro cuento chino
Otra de las agradables sorpresas que tiene Copenhague: es una ciudad bastante cosmopolita, si se tiene en cuenta su pequeño tamaño, su ubicación y si se le compara con Londres, Paris o Bruselas. He llegado a conocer gente de un pais en medio de la nada llamado Kalmykia.
El tema va a que si hay gente de Kalmikya, pues tampoco faltan los chinos. Pululan en las universidades, bibliotecas, supermercados, estaciones de tren; escasean en bares, discotecas, night-clubs y restaurantes (incluso de comida china). Uno de estos personajes se llama Haoyong Zhou. Como su nombre es difícil de pronunciar prefiere que lo llamemos Zhou. Pronto supe que su apellido le genera orgullo patriótico: la dinastía Zhou gobernó la china entre los siglos XI y III antes de J.C.
En ese tiempo se escribió el libro Shanhai Jing, que es una colección de cuentos de los cuales mi amigo Zhou nos ha compartido algunos. Me gustó la historia de Kuafu quien desde niño vivía maravillado con la belleza del sol. Quiso capturarlo, y al llegar a adulto lo persiguió sin descanso. Subió y subió lo cielos pero al aproximarse al sol, el ardiente calor le hizo experimentar tanta pero tanta sed que tuvo que detenerse. Se bebió el Río Amarillo. La sed no cedía sino que se incrementó aún más, y Kuafu se bebió el Río Wei. Luego quiso irse al Gran Lago para seguir bebiendo y apagar su sed. Entonces cayó muerto. Fue perdonado por los dioses, y fue transformado en un bosque de melocotoneros. Por eso allá nunca llega el sol. Por eso su fruto es tan jugoso.
Y por eso hay chinos que ven con buenos ojos el "perseguir lo pequeño" y no dejarse atrapar por la verdad. La mala fortuna que pueden traer las grandes verdades, es que nos dejen sedientos.
El tema va a que si hay gente de Kalmikya, pues tampoco faltan los chinos. Pululan en las universidades, bibliotecas, supermercados, estaciones de tren; escasean en bares, discotecas, night-clubs y restaurantes (incluso de comida china). Uno de estos personajes se llama Haoyong Zhou. Como su nombre es difícil de pronunciar prefiere que lo llamemos Zhou. Pronto supe que su apellido le genera orgullo patriótico: la dinastía Zhou gobernó la china entre los siglos XI y III antes de J.C.
En ese tiempo se escribió el libro Shanhai Jing, que es una colección de cuentos de los cuales mi amigo Zhou nos ha compartido algunos. Me gustó la historia de Kuafu quien desde niño vivía maravillado con la belleza del sol. Quiso capturarlo, y al llegar a adulto lo persiguió sin descanso. Subió y subió lo cielos pero al aproximarse al sol, el ardiente calor le hizo experimentar tanta pero tanta sed que tuvo que detenerse. Se bebió el Río Amarillo. La sed no cedía sino que se incrementó aún más, y Kuafu se bebió el Río Wei. Luego quiso irse al Gran Lago para seguir bebiendo y apagar su sed. Entonces cayó muerto. Fue perdonado por los dioses, y fue transformado en un bosque de melocotoneros. Por eso allá nunca llega el sol. Por eso su fruto es tan jugoso.
Y por eso hay chinos que ven con buenos ojos el "perseguir lo pequeño" y no dejarse atrapar por la verdad. La mala fortuna que pueden traer las grandes verdades, es que nos dejen sedientos.
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