"Uno de cada cinco estudiantes de colegio se han auto-infringido cortadas", dice el titular esta vez, en el diario de distribucion gratuita, "24-horas".
los jovenes (muy especialmente mujeres)de la ciudad de Copenhagen, i.e. entre los 14 y 20 años de edad, han venido autoinfringiéndose heridas en los brazos y en las piernas con una cuchilla de afeitar... también presentan "quemadas" de encendedor. ¿Las razones? Bueno... literalmente la traducción sería: es una forma de oxigenarse; pero creo que en español "latino" usariamos, desahogarse. ¿Desahogarse de qué?, se preguntará el hipotético lector. Traumas de infancia, soledad, problemas emocionales de adolescencia, anorexia, entre otras. No dan las cifras exactas de los "porqués", pero una adolescente que es entrevistada dice: "Se ha vuelto una forma de desahogo, hasta que el dolor interior se apodera de ti". [Andrés Caicedo is back!! fue lo que pensé. Y ha vuelto con todo: a juzgar por las cifras se está re-encarnando en cientos de adolescentes "Copenhagueñas".] Otras declaracions son del tipo: "Me odio a mi misma" y bueno... al seguir leyendo uno piensa una escena como aquella al final de "Leaving Las Vegas" (en la que Ben, en su lecho de muerte, inmóvil, agonizante, alcoholizado, tiene sexo con la prostituta que lo lidió durante meses, mientras simultáneamente bebe más trago) resulta lo mas de alentadora, si la comparamos con el futuro emocional y mental de estos pobres.
Lo más curioso es esa asociación que, la parecer, existe entre el dolor y la sensibilidad. De nuevo al cine: como al final de "Blade Runner" en la que el androide "Roy" mientras muere, se entierra clavos en la mano para sentirse vivo (escena fuerte si se considera que el SIEMPRE SUPO que en ese momento iba a morir). Igual pasa con estos muchachos. De acuerdo con los diagnósticos de los especialistas, segun el reportaje, los pacientes hacen esto para, literalmente, sentir dolor. Como un globo que inflas e inflas hasta que estalla, en este caso los jovenes canalizan su angustia y tristeza, asi... dado que no lloran ni gritan ni manifiestan emociones al enfrentar el dolor o la angustia. Claro, a diferencia de "Roy" ellos están en una peor situación: no tienen idea de cuando morirán, y por lo tanto, (poniéndolo en los depresivos términos del reportaje) no saben cuando podrán fin a la fuente de su miseria: la vida misma.
De pronto pensé en algo mas perverso: Hacer publicidad oscura de Colombia como destino turístico para maniaco-depresivos como estos muchachos. Allí aparecerían nuestras especies más ponzoñosas: Avispas, abejorros, hormigas rojas del llano, arañas polleras, etc. Escenas de dolor por parte de las víctimas que han sido picadas y han estado en el hospital; testimonios de otros turistas describiendo la mordedura de las hormigas en masa; videos de jóvenes alborotando un avispero y revolcándose en el suelo de dolor, caras hinchadas, puñetazos autoinfringidos en la cabeza para matar a las avispas, más dolor, mas desesperación, más avispas que vienen al rescate. Para los maniacodepresivos que respetan las especies animales: ¿Qué tal un poco de ortiga no solo por todo el cuerpo, sino, se me ocurre, en la lengua?. Para los principiantes que aun son aversos al dolor: ¿Qué tal unas garrapatas? Luego de que se han prendido varias en el cuerpo y se han hinchado lo suficiente, el placer de rascarse se ha convertido en dolor insoportable, pero igual uno se sigue rascando porque el cuerpo lo sigue pidiendo. Apenas para estos jóvenes.
Y bueno.... no todo en Colombia es jungla y trópico. Mostrariamos tambien las playas y nuestras "aguamalas". Más escenas de jovenes picados, mientras otros reciben los orines de sus amigos para mitigar el dolor, haciendo caso al tradicional remedio. Dolor en todas partes. Humillación al ser orinado. Miseria tendida en la arena.
Y bueno... a los mas atrevidos los llevamos a la ciudad. ¿Qué tal Bogotá, entre las Calles 22 y 17 desde la carrera 7ma hasta la Caracas, entre las 10 PM y las 4 AM? Bastaría con pedirle a los victimarios del sector que modifiquen un poco su técnica y en lugar de ofrecernos unas puñaladas, nos ofrezcan ligeras cortadas, distribuidas en piernas y brazos como en la foto. Que ofrezcan dolor pero no hasta la muerte. No debe ser tan difícil.
Pero mejor me detengo acá. El verano está llegando y creo que por estos dias nuestra publicidad no vendría porque, bien lo señala el artículo: "Rara vez cometen estos actos durante el verano, dado que sus heridas y cicatrices estarían visiblemente expuestas a sus compañeros"

2 comentarios:
La estasis nos hace sentir muertos. Pasar los días entre robots nos hace cuestionar nuestra propia humanidad. En Colombia es difícil, si no imposible, llegar a ese desesperado estado de quietud. Me figuro que a veces el caos puede ser una bendición...
Curiosamente el sistema de verificación de palabra me pone a escribir "unded" (undead?).
jejeje....
deathly undeads es lo ke reina por el norte! :-P
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