Dos cosas salvan a esta película del cadalso: 1.) La actuación magistral de Ed Harris personificando al genio musical, y 2.) La banda sonora. Claro, la cinta tiene sus momentos también. Lastimosamente la directora se quedó corta al ordenar la trama y creo que no supo transmitirle a los espectadores los procesos mentales y emocionales del gran Ludwig Van Beethoven. (Como bien lo hiciera "A beatiful mind" con el Nobel John Nash, o "Amadeus" con Mozart).
La inmortalidad de Beethoven es difícil de igualar: la raza humana podrá extinguirse; la tierra podrá ser destruida; el apocalipsis podrá llegar. Pero su quinta sinfonía seguirá haciendo parte de los discos de oro incluídos en las sondas Voyager 1 y 2, lanzadas en 1977 con la esperanza de que algún día, dentro de miles (o tal vez millones) de años sean encontradas por otras formas de vida inteligente en los confines del universo. La obra de Beethoven, sin duda alguna, es de lo poco que nos dejaria bien parados como civilización... de lo poco que justificaría autodenominarnos "inteligentes".
Y en el entretiempo, ingenuos como yo, seguiremos preguntándonos cómo fue posible que este genio compusiera la novena sinfonía estando al borde de la sordera absoluta. Les dejo, pues, el extracto de la película en cuestión que incluyó la novena sinfonía de Beethoven.
domingo, 14 de junio de 2009
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