No sé qué es peor: Si dos horas navegando en facebook o toda una vida sin conectividad alguna. Bueno, al menos en facebook me divierto viendo cómo los frívolo-patéticos tests parecen subirle el autoestima a más de un usuario. Sin conectividad, por otra parte, no podría bajar los episodios de la serie-comedia “30-Rock” cuyas ridiculeces me hacen carcajear de manera inexplicable como lo hiciera chespirito hace décadas (con su humor predecible y repetitivo).
Cuando entré en esa red, creía que de verdad la gente compartía sin mayor presunción algo de información que mejoraba el contacto. Fue por eso que perdí como media hora escribiendo una lista mis libros, películas, música y frases favoritas cuando creé mi cuenta. Creía que la gente de algún modo terminaba compartiendo esa información y recomendándose unos a otros ciertos textos o criticando al aire cierta película o quejándose de tal o cual serie, tal vez compartiendo un video chistoso, una foto curiosa, escribiendo algo en el “Wall” por si el e-mail no llega, etc. Creía que la gente terminaba comunicándose más y mostrando algo de sus vidas. Pero no. Lo comparten todo: fotos, videos, frases describiendo lo que hacen y piensan (que cambian casi a diario), tests de personalidad, orientación sexual, hábitos de aseo, entre otros, componen el grueso de sus contenidos.
Como un agujero negro cuya gravedad extrema absorbe todo lo que está a su alrededor hasta desintegrarlo, facebook pareciera succionarlo todo cuando entramos a sus redes y hasta parece ser una herramienta para solucionar nuestros problemas de reconocimiento: por momentos pareciera una competencia perversa por quién tiene una vida más interesante o, simplemente, quién tiene una VIDA. Una competencia por la aprobación social. No es casualidad que la mayoría de los usuarios de facebook, discriminados por nacionalidad, seamos los colombianos: no nos pudieron dar una mejor herramienta para buscar la aprobación que seguramente nadie nos da en casa, ni en el trabajo, ni en la calle, ni en nuestras relaciones. (Porque no somos capaces de aceptar que alguien piense y viva diferente)
¡Me maman las galleticas de la fortuna!!! Lo peor es que los que las “abren”, las comentan!!!. Como si hubiera algo que decir al respecto de cosas como “una aventura nueva vendrá a tu vida” o “déjate sorprender por lo desconocido” y como si de ello dependiera, literalmente, su suerte. ¿Quién necesita que un hijuemadre programa de computador le suba el ánimo con frases de cajón? ¿Es que no tienen amigos que les comuniquen unos buenos deseos en momentos de duda o tristeza? ¿Para qué son entonces, (o que suerte de seres en sus vidas son) esos centenares de gatos que tienen sus listas como “amigos”? ¿Simples instrumentos con quien presumir? Odio los HPTAS tests: "¿Qué personaje de Harry Potter eres?" "¿Qué presidente de los EEUU eres?". ¡¡Por favor!! Si siguen pegados a facebook de ese modo no llegarán ni a presidentes de la junta de acción comunal de sus barrios. ¿Qué marca de auto te identifica? Por Dios!! Si estuvieran un poco menos pegados a esta aplicación y reflexionaran un poco más sobre sus vidas (en lugar de que facebook lo haga por ellos), se darían cuenta que un TOPOLINO tiene la misma propiedad de un LAMBORGINI:
NINGUNO PERTENECE AL QUE LLENÓ EL TEST!.
Ni hablar del status o del “What´s on your mind?” Hay gente que logra cambiar eso todos los santísimos días y persisten en compartir hasta los mareos que sufren durante el embarazo ¿Qué sigue? ¿Describirnos los domingos por la tarde sin amigos, sin pareja y en invierno? Finalmente, me parece de muy mal gusto que gente que nunca le habló a uno en la vida (bien sea en el colegio o en la universidad o tal vez en los primeros trabajos), lo adicionen a uno como “amigo” de buenas a primeras. No es por nada, pero tengo como 150 solicitudes de gente de quienes no me interesa saber qué ha pasado con ellos ahora, y de algunos que hasta me caían mal (y creo que el sentimiento fue mutuo) en el momento en que nuestras vidas se cruzaron. Pero no… ellos insisten en saber, tal vez en un morbo malsano, qué ha sido de mí, mirar mis fotos, mi Wall, y tal vez, comparar cual es más no-feliz. ¡Qué mamera!
Pero soy contradictorio: colgué fotos, añadí viejos amigos del colegio a quienes no veía desde hace, tal vez, quince años o más, escudriñé en la vida de todos mis contactos en la medida en que los domingos en las tardes de invierno me lo permitieron, y el agujero negro me absorbió hasta sofocarme. Me encanta el Geo-Challenge, y de vez en cuando hago los tests de IQ. Y lo que es peor: no voy a cancelar mi cuenta! Porque facebook a todos nos vincula, por identidad o por oposición. Para que los hipotéticos lectores entiendan lo que quiero decir, les dejo este link (que -cómo no- ya colgué en mi perfil de facebook).
Por favor diviértanse.

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